DOCTOR, ¿QUÉ TENGO? MUCHAS EMOCIONES SIN GESTIONAR

El otro día, en consulta, me comentaba Sara que llevaba muchos años con grandes dolores de estómago. Tras realizarse numerosas pruebas en el médico, todo indicaba que a nivel orgánico no había ningún problema relacionado con dichos dolores. Fue entonces cuando pudo conocer qué era lo que realmente le estaba pasando.  Manifestaba aquellas emociones, que no estaban siendo gestionadas, a través de un dolor físico. Esto es algo muy común que nos pasa a todos, pero que pocos identificamos. El término al que nos referimos es la somatización.

Entonces… ¿Qué es una somatización?

Somatizar se define como la transformación involuntaria de problemas psíquicos en problemas físicos. Por lo tanto, a diferencia de lo que antes se pensaba, podemos ver como existe una gran conexión entre el cuerpo y la mente. 

Por ejemplo, como en el caso de Sara, hay veces que podemos sentir dolores físicos que no se explican por ninguna patología que corrobore dichos síntomas. Éstos interfieren en la vida de la persona tanto a nivel personal como social y laboral. Hasta llegar a entender que la persona está pasando una enfermedad somática, se suele atravesar un periodo de mucha frustración e incomprensión. Este periodo suele ser duradero ya que la persona únicamente identifica el malestar físico, pero no reconoce su malestar psicológico.

Mediante la somatización nuestro cuerpo libera la angustia emocional que no ha sido capaz de expresar. Las somatizaciones tienen lugar porque nuestro cuerpo nos está avisando de que hay algo que no está yendo bien, que estamos teniendo un malestar psicológico al cual no le estamos prestando la atención suficiente.

Actualmente, tendemos a ir corriendo a todas partes y querer estar presentes en todo. Evitamos o no dedicamos tiempo a analizar cómo nos sentimos y cómo nos estamos encontrando. Cuando el malestar psicológico no está siendo cuidado, cuando reprimimos esas emociones y no las sacamos a la luz, se enquistan y se manifiestan mediante el malestar físico.

Por lo tanto, las personas que más tienden a experimentar una somatización son aquellas que vivencian situaciones o preocupaciones a las que no hacen frente, reprimen y evitan escuchar por falta de autoconfianza o inteligencia emocional.

Síntomas de somatización más comunes:

  • Síntomas gastrointestinales: dolores de estómago, diarreas, dolor abdominal…
  • Síntomas respiratorios: sensación de falta de aire, hiperventilación…
  • Síntomas cardiacos: taquicardias, mareos, dolores en el pecho…
  • Síntomas dermatológicos: dermatitis, sudoración intensa…
  • Síntomas sexuales: disfunción eréctil, dolor en la penetración, disminución de la lívido…
  • Síntomas neurológicos: dolores de cabeza, migrañas, desmayos…

No obstante, cada persona es diferente y tiene una mayor tendencia a somatizar esas emociones en una zona específica del cuerpo. No necesariamente debe estar dentro de los síntomas citados previamente ni manifestarse siempre de la misma manera.

¿Qué se puede hacer para dejar de somatizar?

En primer lugar, es importante descartar que no exista ninguna causa orgánica que esté pudiendo explicar los síntomas experimentados, para asegurar que se trata de un caso de somatización.

Una vez se haya descartado causa orgánica es importante acudir a terapia. Al igual que en un primer momento dichos síntomas han servido de alarma para acudir al médico y cuidar el bienestar del cuerpo, deben servir de alarma para cuidar nuestra mente. Por ello, es importante apreciar la conexión que existe entre ambos y poder acudir a terapia.

En sesión podrás comprender el origen de dicha somatización, reconociendo aquellas emociones que no te estás permitiendo experimentar o qué situaciones del día a día no estás afrontando adecuadamente.

Tras haber identificado el malestar, poco a poco, irás introduciéndote en aquello que solías evitar, permitiéndote que salgan esas emociones reprimidas, experimentándolas y poniéndoles nombre. Este punto de la terapia en el que se aceptan dichas emociones y por tanto nos permitimos vivirlas, es el paso principal para dejar de somatizar.

Además, en terapia podrás aprender herramientas para enfrentarte a los diferentes conflictos de la vida de una manera eficaz y sesarrollando estrategias de afrontamiento que facilitaran la extinción de la somatización.

Conclusión

Cuerpo y mente están conectadas. Es importante escuchar al cuerpo. Cuando no hacemos caso al dolor emocional nuestro cuerpo lo manifiesta mandando esas señales para que pares y escuches dichas emociones.

Conocemos la dificultad que puede presentarse en algunas situaciones para identificar qué es aquello que está provocando dichos dolores. Desde Psicontigo, podemos ayudarte a adquirir las herramientas para gestionar aquello que hoy en día no estás sabiendo afrontar y evitar que los conflictos no resueltos se expresen a través del cuerpo.

Te invitamos a que te dediques un tiempo para ti, escuchando tus necesidades y emociones, aceptando lo que venga.  Para, escucha y abraza esas emociones.

 

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