A menudo nos encontramos con personas de nuestro entorno que apreciamos y que no están pasando por un buen momento y queremos ayudarlas como sea para aliviar su dolor. ¿cómo ayudar?

Vamos a reflexionar un poco posicionándonos en el otro lado: ¿En cuántas situaciones, siendo el que lo pasa mal, no nos ha ayudado nada la forma en que lo han intentado? ¿Os habéis sentido exagerados alguna vez?, «¿Y si no es para tanto?», «¿Igual nos rayamos demasiado?», «¿Le damos demasiadas vueltas?», «¿La culpa es nuestra?»… No nos sentimos nada comprendidos y la realidad es que nos encontrarnos aún peor.

¿Por qué ocurre esto? Volviendo a la posición del que ayuda, sentimos la necesidad de calmar su dolor, de salvarle, de hacerle sentir mejor… Intentamos solucionarlo porque nos cuesta sostener emocionalmente que la persona a la que queremos lo esté pasando mal y terminamos emitiendo conductas que consiguen todo lo contrario.

Tenemos que aceptar que no es nuestra responsabilidad solucionar lo que les ocurre, porque no nos corresponde y porque además, no está en nuestra mano.

¿Cómo podemos ayudar entonces? ¿Qué es lo que necesita? ¿Qué podemos hacer?:

  1. ESCUCHA: no podemos cambiar las cosas que han ocurrido ni somos responsables de ello. No tenemos que querer hacer desaparecer su dolor ni queremos quitarle importancia para intentar que se sienta mejor (y por ende, nosotros). No tratemos de solucionarlo. Lo que esa persona necesita es sentirse escuchado, acompañado, querido y comprendido.
  1. OFRECE TU APOYO: como hemos dicho, no podemos solucionar su problema, no nos corresponde. Algo súper importante y que muchas veces pasamos por alto es PREGUNTAR CÓMO LE PODEMOS AYUDAR. No somos adivinos y cada persona es distinta, con necesidades diferentes, por eso lo mejor es preguntar cómo podemos ayudarle, qué podemos hacer por él, qué necesita de nosotros.
  1. MUÉSTRATE PRESENTE: una manera de mostrar nuestro apoyo es manifestar que estamos para esa persona. No tiene que ser sólo de manera física, podemos escribir por whatsapp (Ej.: «me acuerdo mucho de ti», «llámame si lo necesitas»,  «aquí me tienes para ti»…), llamar de vez en cuando, tener algún detalle con significado…
  1. RESPETA SUS TIEMPOS: cuando pasamos por un mal momento, atravesamos un proceso que no es lineal. Depende de cada persona, del motivo, de cómo esté trabajando en ello… Acompañar es respetar su tiempo, su espacio, sus emociones… No le cuestiones, no metas prisa ni compares.
  1. NO JUZGUES, VALIDA: muchas veces no sabemos qué decir para ayudar o hacer sentir mejor pero, como decíamos, sentimos la necesidad de eliminar ese malestar y terminamos diciendo expresiones que no aportan, más bien alimentan sentimientos como sentirse incomprendido, juzgado, culpable, exagerado… Cuántas veces hemos dicho u oído el famoso «no te rayes», ¿os ha hecho sentir mejor?.

«No estés triste«, «intenta no pensarlo, no le des vueltas», «no es para tanto», «tengo una amiga a la que le pasa lo mismo y al final todo pasa», «no exageres» «no llores, no estés triste»… Son distintas maneras de invalidar los sentimientos de esa persona y más que ayudarla, la echamos más piedras encima.

Son pequeños detalles que parecen muy obvios y  que muchas veces pasamos por alto, pero tienen un gran impacto emocional.

¡Contadnos si notáis esa repercusión tan potente, en vosotros mismos y en la persona a la que queremos ayudar!

PD: Y si eres la persona que está pasando por un mal momento y no te estás sintiendo ayudado ¡Díselo! Mostrar nuestras necesidades y pedir ayuda es sano y favorece a una buena dinámica de comunicación.

Pero si además, sientes que necesitas aprender estrategias para gestionar mejor esta etapa, estamos aquí para ti. Te ayudaremos a adquirir los recursos necesarios para enfrentarnos juntos a esta situación.

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